El pasado martes 16 de junio, nuestra Comunidad Escolar vivió una jornada inolvidable con la celebración del Día Internacional del Juego, una fecha que trasciende el entretenimiento para reafirmar un principio fundamental: jugar es un derecho esencial para el desarrollo integral de la niñez. Inspirados por lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño, desde nuestro colegio promovemos el juego no solo como una instancia de esparcimiento, sino como un pilar pedagógico insustituible. A través de actividades lúdicas, nuestros estudiantes potencian sus habilidades motoras, fortalecen sus capacidades cognitivas y cultivan dimensiones sociales y emocionales que son la base de su crecimiento.
El éxito de esta jornada fue posible gracias al extraordinario compromiso de nuestros estudiantes de Cuarto Medio. Con un espíritu de servicio ejemplar, los alumnos de último año lideraron la organización de este evento, transformando los patios del establecimiento en verdaderos escenarios de aprendizaje y encuentro. Desde los más pequeños de Pre-Kínder hasta los estudiantes de Sexto Básico, todos pudieron disfrutar de una programación diseñada con dedicación y creatividad. Nuestros estudiantes de Cuarto Medio desplegaron dinámicas, retos colaborativos y juegos tradicionales que lograron integrar a toda la comunidad, demostrando que el liderazgo se ejerce también a través de la entrega y el cariño hacia los más pequeños.
Más allá de la alegría compartida, esta actividad nos permitió reforzar valores transversales como la empatía, la solidaridad y el trabajo en equipo. Al jugar, nuestros niños y jóvenes aprenden a respetar turnos, a gestionar desafíos, a colaborar con sus pares y a fortalecer los lazos de nuestra comunidad escolar, haciendo realidad la premisa de que aprendemos mejor cuando compartimos experiencias significativas.
Queremos extender un agradecimiento especial a cada estudiante de Cuarto Medio por su dedicación, entusiasmo y por ser un modelo a seguir para nuestros alumnos más pequeños. Su compromiso no solo regaló un día de sonrisas, sino que dejó una huella positiva en el espíritu de nuestro colegio. Sigamos fomentando espacios donde el derecho a jugar sea siempre el protagonista de nuestra labor educativa.