El miércoles 12 de noviembre, los estudiantes de 4.º medio del Colegio Concepción Fraternidad vivieron una jornada profundamente emotiva al celebrar su último día de clases, instancia que marcó el cierre de una etapa llena de aprendizajes, amistades y experiencias que quedarán para siempre en su memoria. La actividad incluyó el tradicional desayuno de despedida, preparado con dedicación por los 3.º medios, el Microcentro y los profesores jefes.
Este año, la celebración sorprendió con una ambientación temática inspirada en Las Vegas, donde cada detalle —desde la decoración hasta la música— fue pensado para hacer de este día un recuerdo inolvidable. Los estudiantes ingresaron al salón atravesando una alfombra roja, acompañados por sus padrinos y madrinas, en un ambiente festivo que combinó emoción, nostalgia y entusiasmo.
La ceremonia contó con la presencia del equipo directivo, docentes que han acompañado el proceso formativo de los cursos, y profesores que en años anteriores asumieron la jefatura de estas generaciones. Uno de los momentos más significativos fue la proyección de un video especial con los saludos y mensajes de cariño de quienes fueron sus profesores jefes en los distintos ciclos, gesto que emocionó profundamente a los estudiantes al recordar su crecimiento desde los primeros años de escolaridad.
El show artístico preparado para la ocasión también aportó calidez y cercanía. Una profesora interpretó una canción especialmente dedicada a los jóvenes, y algunos estudiantes compartieron su talento musical, creando un ambiente íntimo y lleno de símbolos. Durante la jornada, además, se destacó las cualidades personales de cada estudiante, quienes recibieron un simbólico cheque por un millón de dólares, en sintonía con la temática de Las Vegas.
Uno de los instantes más conmovedores fue cuando las profesoras jefes pasaron lista por última vez. Con una vela encendida en las manos, cada estudiante respondió “presente” y apagó su llama, marcando de manera simbólica el cierre de su etapa escolar y el inicio de un nuevo camino lleno de desafíos y oportunidades.
Al finalizar la ceremonia, los jóvenes recorrieron por última vez los espacios del colegio, mientras recibían aplausos y muestras de cariño de estudiantes, docentes y asistentes de la educación. Finalmente, al cruzar la salida, escucharon por última vez la campana del colegio, un sonido que quedará guardado en sus recuerdos. Afuera los esperaban sus familias, dando un cierre profundamente emotivo:
un día los trajeron por primera vez al colegio… y ese día estaban allí para recibirlos en su despedida.