Mi generación está representada por la trascendencia en la llegada al Colegio, algunos desde pequeños, tan solo en tercero básico, hasta quienes quisieron incorporarse casi terminado nuestro proceso en tercero medio. Lo que sí nos une, lo que todos podemos rescatar, sin importar cuánto tiempo llevamos siendo estudiantes del Colegio, es la FRATERNIDAD, que está presente en todos los eslabones de la Comunidad Educativa. Hemos experimentado situaciones muy desafortunadas, pero siempre tuvimos un espíritu fraterno y empático de ayuda, siendo más que un establecimiento, una familia.
Llegamos a nuestro último año, con las expectativas de que podríamos tener este último de manera presencial. Finalizando nuestro cuarto medio nos encontramos un poco tristes, al terminar una etapa escolar que quizá no sentimos que fuera totalmente experimentada, que nos haya privado de actividades, vivencias y oportunidades de crecimiento personal dentro del Colegio. De cierta forma nos sentimos aterrados también, por la exigencia y presión que implica estar en cuarto medio, que nos ha restado tiempo libre, pero orgullosos por lo que sí hicimos, por tener la valentía de sobrevivir a dos años de pandemia en nuestra enseñanza media y atrevernos a vivir la experiencia semi-presencial este año. Estamos cansados, con mucha ansiedad por lo que viene, pero con la satisfacción de haber logrado disfrutar de estas últimas semanas y agradecidos de que se nos pudiera dar el espacio para volvernos a encontrar.
Agradezco a toda la Comunidad Educativa y en forma especial a mis profesores y profesoras que desde marzo del año 2012 nos tomaron de la mano y nos ayudaron a caminar con confianza, llenando una mochila de conocimientos, habilidades y competencias. Con su cariño, preocupación y desafíos constantes nos ayudaron a crecer firmes y confiados en que podemos con todo. En definitiva, a todos los docentes que nos incentivaron a seguir a pesar de todo; con un simple saludo o conversación, alegraban y llenaban de motivación nuestro proceso académico.
Todas nuestras experiencias, positivas, negativas neutras o como sea el sentimiento que hayamos experimentado, nos dan el privilegio de decir que somos una generación de personas influyentes, convincentes y perseverantes.
Puedo decir con confianza que somos un peculiar grupo de personas. Quizás hace unos años nos preguntaban por lo que queríamos ser en el futuro. En ese entonces no teníamos una respuesta concreta, éramos solo niños que querían ser astronautas, profesores, doctores, cambiando constantemente nuestro parecer, de acuerdo a la curiosidad a través de los años. Ahora puedo decir que estamos aún menos seguros. Puede sonar un poco cómico, pero de eso se trata la vida ¿no? Decidir, experimentar, dentro de una línea que nos permita crecer como personas; valorar y ser valorados por lo que hacemos, intentar y no parar de hacerlo. Así cuando nos pregunten nuevamente que queremos hacer con nuestras vidas o, en una visión futura, si es que estamos conformes con lo que hemos hecho, la respuesta no será en desconcierto, ya la habremos descubierto.
Matías Sanhueza Peña
4° medio B