Testimonio de la apoderada Susana Puchi

La pandemia por SARS COV  2 nos obligó a cambiar profundamente la forma en que desarrollamos nuestras vidas, y la educación de nuestros hijos, hijas, alumnas y alumnos, no estuvo exento de esto, por el contrario, como Comunidad Educativa, tuvimos que adaptarnos para que los niños, niñas y jóvenes siguieran educándose.

Al respecto, como madre, apoderada, mujer, trabajadora (de la salud, primera línea), y jefa de hogar; con 2 pequeñas en primer ciclo, el desafío de las clases a distancia, en casa, no fue menor.

Al principio fue caótico y estresante. Nadie tenía una “receta” de cómo establecer un sistema educativo a distancia. Pero con el tiempo y la voluntad de parte de todos los involucrados en la enorme tarea de educar, el proceso se fue haciendo menos complejo; y el Colegio también tuvo la disposición de recibir y responder a  las inquietudes de padres y apoderados; y a modificar algunas estrategias, con la finalidad de que los alumnos y alumnas, y sus familias se adaptaran mejor a esta nueva e inesperada realidad.

El inicio de las clases presenciales ha sido tremendamente positivo para mis hijas. En primer lugar, me siento tranquila con las medidas que ha implementado el colegio en relación a la prevención del contagio por Covid 19. Por otro lado, mis hijas van muy contentas a clases, ya que disfrutan mucho del contacto con sus compañeros y profesores, a pesar del distanciamiento que se mantiene.  Creo que lo natural es que el proceso educativo se desarrolle principalmente en estas condiciones, es decir, en la escuela. Otro aspecto que me parece muy importante destacar es la disposición del Colegio para que ellas asistan diariamente, mientras el aforo lo permita.

En conclusión, yo diría que todo este tiempo transcurrido desde el inicio de la pandemia, cada miembro de esta Comunidad Educativa, tales como: padres, apoderados, docentes, directivos, personal co docente, etc., ha hecho un esfuerzo para que nuestros niños y niñas reciban educación de la mejor forma.

Finalmente, deseo manifestar mi especial reconocimiento y gratitud a los docentes del Colegio Fraternidad. Ellos son el principal puente entre la institución y el alumnado y sus apoderados. Valoro infinitamente los esfuerzos que realizan a diario por llevar educación a los hogares y acompañar a las familias todo este tiempo y,  hoy también, por acoger, cuidar y educar  a los  niños, niñas y jóvenes en el Colegio.

Susana Puchi Hernández

Apoderada Colegio Fraternidad