Dentro del impacto de la crisis sanitaria en la población, destaco desde el inicio, la nueva modalidad de clases online. Una situación que no ha sido indiferente para nadie y que significó diversas dificultades para la población estudiantil del país y por supuesto de nuestro Colegio.
Desde el inicio, en marzo del año pasado, fui testigo del esfuerzo de los Directivos y Profesores por establecer, en el menor plazo posible, un sistema que permitiera mantener las clases a pesar de la incierta y nueva situación que se presentaba a nivel mundial. Lo anterior es un punto que, como Comunidad Educativa debe enorgullecernos.
Durante el proceso fue notable, la preocupación y el esfuerzo de los profesores por adaptarse y tratar de motivar a sus alumnos a las nuevas metodologías que se fueron implementando. Junto a lo anterior y con el paso del tiempo pudimos darnos cuenta que los profesores comenzaron a acercarse y preocuparse en forma personalizada de las inquietudes de sus alumnos y porque no decirlo, de sus familias. Es valorable el tiempo y paciencia dedicada en cada clase y aún fuera de ellas. Lo anterior, seguramente, significó pasar mucho de su tiempo libre conectados con nuestros hijos; revisando trabajos, resolviendo dudas y en algunos casos, siendo la contención para los alumnos y alumnas.
Es valorable la preocupación permanente del Cuerpo Directivo y Docente del Colegio, por establecer mejoras en los procesos implementados, así como también la preocupación por establecer canales de ayuda y cooperación entre la Comunidad Educativa y sus componentes.
Como familia estamos conscientes que todo proceso es mejorable, pero, estamos seguros que la participación y el compromiso del núcleo familiares fundamental en la obtención de buenos resultados, tanto personales de nuestros hijos, como de la Comunidad Educativa del Colegio Fraternidad.
Agustín Barra.
Apoderado